Categoría: Promoción de la salud y prevención de la enfermedad

La Dirección General de Salud Pública y Participación recomienda tomar el sol con precaución

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La Dirección General de Salud Pública y Participación recomienda a los ciudadanos tomar el sol con precaución ante la llegada de altas temperaturas. Tomar el sol tiene importantes beneficios para la salud y el estado de ánimo, pero debe hacerse con cuidado, puesto que una larga exposición en las horas de máxima insolación puede provocar un golpe de calor. Ante las altas temperaturas hay que tener especial cuidado y tomar precauciones para paliar sus efectos en la población de riesgo, es decir los niños, las personas mayores y las personas que trabajan al aire libre.

¿Cómo reconocer un golpe de calor?

Frente un golpe de calor la persona presenta la piel roja y caliente, puede tener náuseas, dolor de cabeza e incluso, en casos graves, pérdida de consciencia.

En este caso lo primero de todo, si la persona está consciente y colaboradora, le daremos agua (a temperatura ambiente), la tumbaremos a la sombra en un lugar tranquilo y la cubriremos con una toalla mojada. Si a los pocos minutos no mejora, pediremos ayuda a los servicios sanitarios. Si la persona no está consciente llamaremos a los servicios de urgencias a la mayor brevedad posible.

El sol en exceso puede provocar efectos negativos, no tan sólo a corto plazo (quemaduras, golpe de calor, irritaciones, alergias) sino también a largo plazo, tales como lesiones oculares y problemas dermatológicos (envejecimiento prematuro de la piel y cáncer de piel).

Por ello, al producirse altas temperaturas y un exceso de humedad ambiental, hay que poner en práctica una serie de recomendaciones cuyo objetivo es protegernos:

  • Beber líquidos en abundancia, aunque no se tenga sed, especialmente los niños y personas mayores. Evitar las bebidas alcohólicas, con cafeína o con mucho azúcar.
  • Comer más verduras y frutas. Evitar las comidas muy calientes o copiosas.
  • En casa, permanecer en las habitaciones más frescas.
  • Evitar la actividad física en las horas de mayor radiación.
  • Ducharse una o dos veces al día, o bien humedecer la piel con toallas húmedas.
  • Utilizar ropa de colores claros, ligera y de tejidos naturales (algodón y lino).
  • Bajar el toldo y cerrar las persianas para evitar que el sol entre directamente y no abrir las ventanas durante las horas de más calor.
  • Para las gestiones de calle (compras, visitas...) aprovechar, a ser posible, las primeras y últimas horas del día.

Para tomar el sol minimizando los riesgos sigue los siguientes consejos:

  • En las horas de máxima insolación, entre las 12.00 y las 16.00 horas, lo más recomendable es permanecer a la sombra.
  • Durante la exposición solar es muy recomendable utilizar sombrero y gafas de sol oscuras y homologadas que filtren radiaciones UVA y UVB. Las cremas protectoras tienen que aplicarse 20 minutos antes de la exposición, tener filtro solar para los rayos UVA y UVB, ser resistentes al agua y un factor de protección mínimo de 20, si bien lo más indicado es utilizar una crema solar de acuerdo con nuestro tipo de piel. La crema tiene que renovarse y aplicarse cada 2 horas.
  • Estar moreno no es una protección frente al sol. Es necesario utilizar siempre cremas fotoprotectoras, incluso bajo la sombrilla o en los días nublados.
  • Las cremas con un índice de protección elevado permiten el bronceado y evitan las quemaduras, pero no protegen del envejecimiento cutáneo ni del cáncer de piel.
  • Algunos medicamentos aumentan la sensibilidad al sol. Consulta con el médico.
  • Cuidado con los días nublados, las radiaciones también afectan.

[Fuente: Consejería de Salud. 12/07/2016]

[Foto: Barn Images / CC0 1.0 Universal]