Categoría: Promoción de la salud y prevención de la enfermedad

El Hospital Son Llàtzer informa sobre la septicemia en el Día Mundial de la Sepsis

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Con motivo del Día Mundial de la Sepsis, que se celebró ayer, 13 de septiembre, el Hospital Son Llàtzer dio a conocer esta enfermedad concienciando a los profesionales sanitarios, a los gestores y a la población sobre el impacto clínico que genera. Para ello, la Unidad de Sepsis dispuso una mesa informativa en el centro de 10 a 12 horas para explicar qué es la sepsis, cómo prevenirla y cuál es su tratamiento.

La sepsis (o septicemia) es una enfermedad de frecuencia alta y potencialmente mortal que puede presentarse cuando el organismo reacciona a una infección. Su incidencia aumenta alrededor de un 2 % cada año debido a diversos factores, entre ellos el envejecimiento de la población, el aumento de la esperanza de vida de los pacientes pluripatológicos, el incremento del número de pacientes inmunodeprimidos y la aplicación cada vez más frecuente de tratamientos quimioterápicos y de cirugías agresivas.

El número de casos de sepsis grave en el estado —como en el resto de nuestro entorno— es muy alto. Se calcula que hay entre 1 y 4 nuevos casos al día de sepsis grave por cada 100.000 habitantes, por lo que en Baleares podría haber al menos unos 10-20 casos al día, considerando que hay un millón de habitantes.

En el Hospital Son Llàtzer se registraron 1.276 casos de pacientes con sepsis en 2015, el 85,5 % de los cuales fueron dados de alta, aunque el 30,64 % requirieron ingresar en la UCI (el 71,6 % de los cuales fueron dados de alta). Las cifras son globales, ya que suman pacientes con diferentes niveles de gravedad. En una revisión reciente de la mortalidad en el mundo occidental, los casos menos graves tienen una mortalidad del 17 %, y los más graves, del 26 %.

Estas cifras han motivado que se haya implementado el proyecto Código Sepsis. Esta iniciativa pretende "crear un proceso clínico transversal y multidisciplinario que pueda ser aplicarse en la práctica clínica diaria y se adapte a las diferentes características de los centros hospitalarios", señala el coordinador del proyecto y jefe de la Unidad Multidisciplinaria de Sepsis Grave del Hospital Son Llàtzer, Márcio Borges.

El impacto clínico de la sepsis es enorme y afecta a diferentes ámbitos: se trata del proceso clínico con mortalidad hospitalaria más alta actualmente en los hospitales, tres veces mayor que el infarto agudo del miocardio, siete veces mayor que el ictus y trece veces mayor que los accidentes de tráfico.

En Europa se calcula que tiene un coste de unos 18.000 € por cada episodio de sepsis grave, aunque es más alto dependiendo de la gravedad del enfermo: mayor gravedad es sinónimo de coste más alto. En los Estados Unidos se calcula que el coste es de 34.000 $ por cada caso. Estas diferencias radican en causas diversas, como el tipo de sistema sanitario y el régimen económico de cada país... Se calcula que en los Estados Unidos los costes directos e indirectos de la sepsis ascienden a 17.000 millones de dólares al año.

"Sin duda, la mejor herramienta para atender a estos pacientes es generar una atención integral, con visión multidisciplinaria, y considerar este síndrome como un proceso transversal clínico. Hay que trabajar de forma multimodal, monitorizar nuestras acciones y proporcionar información, que debe ser analizada continuamente para promover cambios y mejoras", comenta el doctor Borges.

Los retos a los que se enfrenta el profesional sanitario son mejorar la detección de los pacientes con sospecha de sepsis, ya que es crucial que se identifique lo antes posible; formar a los profesionales sanitarios; conocer y difundir el problema; por supuesto, proporcionar la mejor atención integral posible, seguir investigando métodos diagnósticos más rápidos y eficaces, y profundizar en nuevos tratamientos, más dirigidos y eficaces contra la sepsis.

La medida que se ha tomado para mejorar esta situación es concienciar a los profesionales sanitarios, a los gestores y también a la población. Esta concienciación debe estar asociada a una mejor atención integral: cribado (detección precoz de posibles casos), diagnóstico rápido, tratamiento eficaz y monitorización correcta de la respuesta clínica, todo ello en un entorno organizativo óptimo. Esto se consigue por medio de un proceso clínico transversal y bien organizado, pues se trata de un síndrome clínico en el que tienen un papel importante diferentes profesionales sanitarios: personal de enfermería, de distintas especialidades médicas, de farmacia e incluso de gestión.

[Fuente: Servicio de Salud de las Illes Balears. 13/09/2016]

[Foto: Servicio de Salud de las Illes Balears]