El I Seminario de Buenas Prácticas en la Atención Primaria, organizado por el Servicio de Salud de las Islas Baleares dentro del marco del Proyecto Àuria, se celebró el 29 de mayo con la participación de más de medio centenar de profesionales sanitarios, principalmente de la especialidad de medicina familiar y comunitaria, pero también de enfermería y farmacia de atención primaria. Los participantes profundizaron en las claves de la atención basada en el valor y conocieron cómo se desarrolla el proyecto de desimplementación de prácticas de bajo valor iniciado en 2025.
La complejidad de los procesos de implementación y desimplementación; la necesidad de aplicar un enfoque multidisciplinario y coordinado entre todos los agentes involucrados, profesionales y pacientes; la intervención sobre los comportamientos, creencias, expectativas y dinámicas y no solo sobre el conocimiento; las limitaciones del impacto de las recomendaciones de no hacer y la importancia de considerar al paciente como elemento clave para el éxito fueron las principales conclusiones extraídas de las diferentes ponencias y mesas redondas organizadas. El Seminario comenzó con la ponencia «¿Por qué tardamos tanto en implementar el nuevo conocimiento? Ciencia de la implementación», a cargo de Francisco Camarelles, especialista en medicina familiar y comunitaria del Centro de Salud Infanta Mercedes (Madrid) y miembro del Grupo de Educación Sanitaria y Promoción de la Salud del Programa de Actividades Preventivas y de Promoción de la Salud (PPAPS) de la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria (semFYC).
Francisco Camarelles profundizó en la complejidad del proceso de implementación, que requiere liderazgo y roles definidos y que implica un cambio en los comportamientos de los profesionales, de los pacientes, de los gestores y de las organizaciones, y subrayó que la evidencia no se implementa sola, sino que requiere de estrategia, estructura y seguimiento.
También incidió en las barreras y facilitadores de este proceso, subrayó que hay un retraso de 15 años en la desimplementación de las prácticas de bajo valor y destacó que el paciente es el gran olvidado en la implementación de nuevas intervenciones.
A continuación, intervino Luz de Myotanh Vázquez, especialista en medicina familiar y comunitaria, doctora en Medicina por la Universidad de Valencia, coordinadora del Grupo Salud Mental y miembro de la Sociedad Valenciana de Medicina Familiar y Comunitaria y del Grupo de Salud Mental y Medicina Basada en la Evidencia de la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria, quien encabezó la sesión formativa «Primer paso: identificar la práctica de bajo valor y hacer una recomendación no hacer».
La doctora Vázquez explicó el origen de las recomendaciones de no hacer y aclaró la diferencia entre éstas y las prácticas de bajo valor: las primeras son recomendaciones específicas de desimplementación basadas en la evidencia científica y las segundas, intervenciones que no aportan beneficios clínicos relevantes y que pueden presentar riesgos. En este sentido, destacó que solo el 15 % de las decisiones médicas están apoyadas por la evidencia científica.
Además, incidió en las características que deben tener las recomendaciones no hacer, entre ellas claridad, calidad y fuente de la evidencia, alcance, actualidad y traslado a la clínica; trató el sesgo de autoconfirmación como una de las principales barreras para la implementación de estas recomendaciones y destacó la longitudinalidad y la continuidad como aspectos claves para la implementación de las recomendaciones no hacer.
Roles de profesionales y pacientes en el proceso de desimplementación
Después se llevó a cabo la mesa redonda «Rol de los profesionales de la atención primaria y de los pacientes en la retirada de las prácticas de bajo valor», en la que participaron el especialista en medicina familiar y comunitaria de la UBS Porreres, Carlos Molero; la enfermera del Centro de Salud Trencadors, Angélica Miguélez; la farmacéutica del Gabinete Técnico de la Gerencia de Atención Primaria de Mallorca, Ana Vanrell, y la paciente activa Eva Álvarez, y que estuvo moderada por la médica y técnica de salud del Proyecto Àuria, María Dolores Estade.
Entre las cuestiones más destacadas, en cuanto al rol de los profesionales de medicina familiar y comunitaria, se comentó la importancia de reforzar el espíritu crítico en el ejercicio profesional y se incidió en la explicación al paciente como elemento central de la práctica clínica.
En cuanto al rol de las enfermeras, se apuntó la necesidad de trabajar con las creencias y expectativas de los pacientes para promover la aceptación de decisiones clínicas, de generar confianza y de promover cambios de hábitos y conductas dirigidos a establecer hábitos saludables.
En cuanto al rol de los profesionales de farmacia, se habló de la medicalización de la práctica clínica y se incidió en la importancia de identificar prescripciones potencialmente inapropiadas y de revisar la medicación como estrategia integrada en la práctica habitual. Además, se destacó el papel del farmacéutico como colaborador en la toma de decisiones clínicas, para aportar alternativas terapéuticas más seguras.
Por último, sobre el rol de los pacientes, se subrayó la necesidad de mejorar la educación sanitaria y el intercambio de experiencias, se destacó la importancia de promover la participación informada y se introdujo la idea de la corresponsabilidad en la sostenibilidad del sistema.
Una vez finalizado el debate, se presentó el Proyecto de Desimplementación de Prácticas de Bajo Valor de Atención Primaria del Servicio de Salud de las Islas Baleares en la ponencia «El camino hecho por el Proyecto Àuria: resultados y dificultades», a cargo del especialista en medicina familiar y comunitaria y coordinador del Proyecto Àuria y del Plan de Acción para el año 2026, Txema Coll, y de la médica y técnica de salud del Proyecto Àuria, María Dolores Estade.
Durante la presentación, primero se explicó el concepto de prácticas de bajo valor y su incidencia, se comentaron las iniciativas nacionales e internacionales que están trabajando en esta línea y se trataron tanto las barreras como los facilitadores para la desimplementación.
A continuación, se detalló el desarrollo del Proyecto Àuria durante el año 2025, las cinco intervenciones seleccionadas para su desimplementación y los logros alcanzados hasta el momento, tanto de implicación y participación como de resultados. Finalmente, se expusieron el trabajo y los retos planteados para este año, en los que destacan la participación de los pacientes, la toma de decisiones compartidas y el protocolo de la benzocarta para reducir el consumo de hipnóticos en mayores de 65 años con insomnio.
Para finalizar el Seminario se organizó la mesa de debate «El reto del valor en salud: pregunta, juega y vota para transformar la práctica clínica», en la que los asistentes reflexionaron sobre todos los asuntos tratados a lo largo de la jornada.
[Fuente: Proyecto Àuria. 03/07/2026]
[Foto: CAIB / CC BY NC SA]