Se trata del proyecto OPTIRAD, cuyo objetivo es controlar la exposición de los ciudadanos a las radiaciones ionizantes originadas por los procedimientos médicos. El coste estimado del proyecto es de 3,4 millones de euros y está cofinanciado con el Fondo Europeo de Desarrollo Regional (FEDER) de las Illes Balears.
La normativa europea EURATOM y el Real decreto 601/2019 obligan a las empresas sanitarias a crear «sistemas de datos que permitan el seguimiento radiológico individual» y de manera complementaria a implantar «programas adecuados de garantía de calidad y evaluación de la dosis o verificación de la actividad administrada».
El espíritu del proyecto OPTIRAD es controlar la exposición de los ciudadanos a las radiaciones ionizantes de la manera más segura, eficaz y eficiente, especialmente en menores y grupos de riesgo. Su ámbito abarcaría inicialmente las exploraciones e intervenciones hechas a centros dependientes del Servicio de Salud.
La documentación de la radiación emitida o recibida, conocida como dosimetría, supone que las desviaciones de la norma o los incidentes se conozcan a posteriori, por lo que las acciones destinadas a corregir los problemas detectados no resolverían el exceso de dosis ya administrado a las personas afectadas.
En este sentido, el diseño de los programas dirigidos al control de dosis, además de correctivo, tendría que disponer de una vocación eminentemente preventiva. Por eso, el Servicio de Salud se plantea introducir funcionalidades específicas en el programa institucional de control de dosis, entre las que destacan las siguientes:
- La adecuación de la prescripción de las pruebas y tratamientos.
- La gestión de la dosis acumulada por individuo.
- La identificación de colectivos de riesgo de recibir dosis inapropiadas de radiación.
- La justificación y documentación del uso de contrastes.
[Fuente: Conselleria de Salud. 29/09/2023]
[Foto: Infosalut / Servei de Radiologia de l'Hospital Universitari Son Espases / CC BY-NC-SA 4.0]