La Dirección General de Salud Mental ha impulsado el diseño de una sala de desescalada y confort emocional ante las crisis de salud mental, un proyecto desarrollado por el estudio de arquitectura Arquitectives. Se trata de un proyecto pionero en las Islas Baleares y que ha presentado la consellera de Salud, Manuela Garcia. En el acto ha estado acompañada por la directora general de Salud Mental, Carme Bosch; la supervisora de enfermería del Hospital de Son Llàtzer, Maria del Carme Canet; Adriana Lozano de la asociación Nostra Veu y los arquitectos redactores, Pablo Amor y Cristina Llorente.
Con esta iniciativa, las Islas Baleares siguen avanzando hacia modelos de atención en salud mental más humanizados. El objetivo es conseguir una mejora significativa en la calidad asistencial. Se quiere ofrecer así un espacio óptimo que ayude a la recuperación de las personas ingresadas en el hospital por causas de salud mental.
El proyecto responde a la necesidad de crear espacios que apuesten decididamente no sólo por el confort terapéutico, sino también por el diseño como un elemento más que ayude a la recuperación de la persona. La finalidad es promover entornos y ambientes que ofrezcan una atención basada en los derechos humanos y que reconozcan la dignidad, la autonomía y la capacidad de tomar decisiones de todas las personas en un entorno seguro.
El diseño del espacio es el resultado de un proceso participativo en el que las decisiones clave han sido adoptadas por profesionales de la salud mental, pacientes y familiares con la intención de crear un entorno seguro que priorice la calma, minimice la necesidad de medidas restrictivas y promueva la recuperación.
Concretamente, el diseño de la sala se ha basado en la evidencia científica en neuroarquitectura y psicología ambiental. Así incorpora formas curvas y orgánicas que favorecen la sensación de seguridad, materiales cálidos y colores naturales que inspiran calma, y una iluminación adaptable según las necesidades terapéuticas. También se han previsto proyecciones visuales y conexión con elementos naturales para fomentar el bienestar y la relajación.
Todo ello garantiza un equilibrio entre seguridad y confort, con materiales resistentes, aislamiento acústico, climatización controlada y visibilidad entre pacientes y personal sanitario. De esta forma, la sala se convierte en un espacio protegido que potencia la autonomía y el respeto a la dignidad de la persona.
El proyecto quiere convertirse en un modelo de referencia que integre la arquitectura en el proceso terapéutico como una herramienta más que ayude en la recuperación de la persona.
[Fuente: Conselleria de Salut. 23/10/2025]
[Foto: CAIB / CC BY NC SA]